sábado, 25 de julio de 2009

El perro que aulla

En mis manos decaen mis grandes ganas de amar, de tu vida no tengo más que hablar, la gente con odio empieza a murmurar, de lo grande que es amar, solo yo me puedo quejar, de mi vida solo puedo manejar mis grandes ganas de descargar mi odio hacia ti, pero de pronto te observo, y estas hay, sola y sin alguien a la vista, y hermosamente los dorados rayos del sol decaen sobre tu cara, en mi vida los estrépitos son bienvenidos, ya que cualquier escusa para no poder amarte la aceptare con ainco, porque he de rechazar un regalo de dios, solo él puede lograr que deje de amarte como lo hago, y ahora que lo tengo presente, y estoy frente a ti, trato de ignorarte, pero tu desfachatez para hablarme y después botarme, me causa ganas de terminar con este estrepito corazón, solo palpita por ti, y el pobre nunca se sintonizara con el tuyo, aunque lleve en mis venas la carga de amarte, me sigues haciendo daño, y mi corazón, por esa razón se revelo a mi mente, y te amo más que nunca, más que el perro que con nostalgia aúlla todas las noches de penumbra con tristeza, y raba, porque si no escucha mi corazón una palabra tuya mas, no endrá fuerzas para poder seguir sosteniendo mi vida.

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